domingo, 15 de noviembre de 2009

La aventura de ser maestro

LA AVENTURA DE SER MAESTRO

Por Mtro. Marcos Gallegos Flores

En la aventura de ser maestro me identifico con el autor José M. Esteve por esas altas dosis de ansiedad que tuve en mis inicios cómo docente ¿Cómo olvidar ese primer día de clases y los días que le antecedieron?

Recuerdo que el director de la prepa fue a mi casa un jueves 14 de abril de 1988 y me invitó a dar clases hasta el término del ciclo escolar a un grupo de sexto semestre con la asignatura de Física y… ¡Yo acepté!; convenimos que iniciara el lunes 18 a las tres de la tarde.

Busqué en mis apuntes de ingeniería material sobre física y afortunadamente era algo que dominaba ¡Así que ya estaba listo!

Procedí a ensayar viernes, sábado, domingo y lunes por la mañana el cómo iba a presentarme frente a un espejo repitiendo una y otra vez: ¡Buenas tardes jóvenes! Mi nombre es Marcos Gallegos Flores, soy ingeniero agrónomo fitotecnista egresado de la Facultad de Ciencias agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua y les voy a impartir la materia de Física en éstos dos meses y medio que le queda al semestre; empezaremos con…

Me gustaba mi discurso y yo sentía que tenía que llegar como dice el autor en el texto, con aires de matón de barrio y sin derecho a sonreír hasta navidad.

¡Todo muy bien! Y se llegó ese día: caminé 15 minutos desde mi casa hasta la escuela con mis apuntes bajo el brazo, primero a paso lento y luego mucho más lento ¡No quería llegar! Pero llegué, me fui directo a las oficinas para recoger gises, borrador y listas de asistencia; me atendió el director y me dijo: “deja te llevo al grupo”

Nos trasladamos al aula y al llegar el director se dirigió al grupo y les dijo: ¿Cómo están muchachos? ¡Buenas tardes! El es su nuevo maestro, se llama Marcos Gallegos Flores es ingeniero agrónomo egresado de… ¡Repitió todo lo que yo había preparado para mi presentación ante el grupo!. Me dejó sólo y sin mi discurso a merced de 30 inquietos y expectantes alumnos.
Sentía las miradas y yo me quedé completamente paralizado y mudo, sin saber que hacer; después de algunos segundos solo atiné a decir: arranquen una hoja de su cuaderno y resuelvan éstos ejercicios, es un examen de diagnóstico para saber que contenidos dominan ¡Con ese examen la libré por ese día!

Los siguientes días fueron también de angustia, nerviosismo y de reto ¡Cómo me arrepentí el no haber expuesto o pasado al frente del grupo en mi época de estudiante¡ pero con los conocimientos y la disposición al trabajo fui sorteando las pequeñas trampitas que los alumnos me ponían con sus preguntas y les demostré a ellos y sobre todo a mi mismo que podía ser un buen maestro.

Y aquí estoy tras 21 años como docente recibiendo con alegría y optimismo cada nuevo día enfrentando la aventura de ser maestro.

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